Isodieta: nutrición adecuada para una salud óptima y una vida longeva – parte 2

Isodieta: nutrición adecuada para una salud óptima y una vida longeva – parte 2

 

¿Cuál es el papel real de los carbohidratos en nuestra alimentación?

Los carbohidratos han sido protagonistas en muchas guías alimentarias, promovidos como una fuente de energía. Sin embargo, desde la perspectiva de la Isodieta, su papel está lejos de ser indispensable para el cuerpo humano. Según el Dr. Jaime Brugos, los carbohidratos no aportan ningún beneficio a la regeneración celular y solo deben ser considerados como combustible-. Este combustible, sin embargo, viene acompañado de riesgos, ya que eleva los niveles de glucosa en sangre, lo que puede considerarse una forma de intoxicación.

Para quienes no practican deportes de resistencia extrema, el consumo de carbohidratos debería reducirse al mínimo-, ya que nuestras células no los necesitan para su regeneración. Las proteínas y grasas, en cambio, son macronutrientes “esenciales”, sin ellos no podemos regenerar nuestras células sin que sufran daños. Incluso los deportistas pueden obtener energía de fuentes más estables y sostenibles, como las grasas, que ofrecen 9 calorías por gramo y evitan los picos de insulina asociados a los carbohidratos.

Adoptar una alimentación sin carbohidratos puede requerir un periodo de adaptación, pero a largo plazo, genera tantos beneficios y tanto bienestar que, si se es consciente nunca se abandona promoviendo un rendimiento físico óptimo y una vida más longeva.

La importancia de las grasas en una dieta óptima.

Las grasas son fundamentales para la regeneración celular y el buen funcionamiento de órganos como el cerebro. Según el Dr. Brugos, las grasas que ingiramos deben ser como las que necesita nuestro organismo, aproximadamente un 50% de grasas saturadas, un 30% de poliinsaturadas y un 20% de monoinsaturadas.

En la Isodieta, se recomienda que las grasas representen aproximadamente un 50% del peso que ingerimos de proteínas, según sean las necesidades de nuestro cuerpo y según necesitemos perder grasa acumulada y mejorar nuestro tono muscular.

Como explicará muy detenidamente en su próximo libro el Dr. Brugos, la mantequilla y la nata de la leche nos aportan aproximadamente esos mismos porcentajes, un 50% de grasas saturadas, un 30% de poliinsaturadas y un 20% de monoinsaturadas.

Adoptar la Isodieta: un enfoque práctico para transformar tu salud

La Isodieta es más que un plan alimenticio: es una herramienta para transformar el cuerpo y mejorar la salud. Según el Dr. Brugos, uno de los casos más representativos es el de una mujer sedentaria, con sobrepeso, colesterol y triglicéridos elevados, que enfrenta constantes dietas fallidas y un metabolismo lento. Su principal problema radica en malos hábitos alimenticios, como realizar solo dos o tres comidas diarias ricas en calorías vacías, lo que perpetúa la acumulación de grasa y dificulta la construcción muscular.

La solución es clara: mantener un flujo constante de nutrientes esenciales mediante 6 pequeñas comidas al día, ricas en proteínas y grasas saludables, y eliminar los carbohidratos vacíos. Este enfoque eleva el metabolismo basal, promueve la quema de grasa y mejora el tono muscular, además de proporcionar energía sostenida y un mejor descanso nocturno.

En nuestro próximo blog, exploraremos un ejemplo detallado de un día siguiendo la Isodieta para entender cómo llevarla a la práctica con éxito.

 

Isodieta: nutrición adecuada para óptima salud y vida longeva.

Isodieta: nutrición adecuada para óptima salud y vida longeva.

El enfoque para una salud óptima y longevidad debería centrarse en una nutrición adecuada y constante, más que en la pérdida de peso. La clave es nutrir bien a las células, lo cual además podría llevar naturalmente a la reducción de grasa. Este enfoque se aparta de las dietas tradicionales que se basan en la restricción calórica, las cuales, si bien pueden lograr una pérdida de peso temporal, a menudo desnutren y debilitan el organismo a largo plazo.

La obesidad y problemas como la Megarexia se están convirtiendo en una grave crisis de salud mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2022 2.500 millones de personas tenían sobrepeso de los cuales 890 millones tenían obesidad, una cifra alarmante que sigue creciendo. Las dietas convencionales tienden a fracasar porque priorizan la pérdida de peso sin considerar la nutrición integral del individuo, lo que lleva a que muchas personas se mantienen atrapadas en un ciclo de desnutrición y sobrepeso.

El Dr. Jaime Brugos propone un cambio de paradigma con la «Isodieta», una dieta diseñada para proporcionar todos los nutrientes esenciales a nuestras células, eliminando las calorías vacías y manteniendo un equilibrio entre grasas y proteínas. Esta dieta tiene como objetivo principal nutrir el cuerpo y fortalecerlo, asegurando que la pérdida de peso ocurra como consecuencia de la elevación del metabolismo, en lugar de la restricción calórica. Este sistema busca reducir la grasa corporal sin afectar a la masa muscular, preservando así la salud y aumentando la longevidad.

Además, la Isodieta se inspira en los avances de la nutrición deportiva, en particular los conocimientos acumulados en el culturismo, donde los atletas buscan un desarrollo muscular óptimo y una baja proporción de grasa corporal. A pesar de las críticas, la nutrición en el culturismo ha demostrado mejorar la salud y longevidad de muchos de sus practicantes, lo cual apoya la idea de que una nutrición adecuada puede ser clave para combatir enfermedades degenerativas.

En resumen, el planteamiento de la Isodieta desafía la idea de que una dieta eficaz se basa únicamente en la restricción calórica. En su lugar, propone una nutrición completa y equilibrada como la verdadera herramienta para la salud y el control del peso, abriendo la posibilidad de una vida más larga y saludable.

El huevo es el alimento perfecto ya que aporta “pura proteína” y grasa, sin nada de carbohidratos, lo cual es clave para la “Isodieta” del Dr. Brugos. Esta dieta se basa en equilibrar proteínas y grasas en cada comida, y en consumir pequeñas porciones de nutrientes esenciales cada tres horas, lo que nutre perfectamente a nuestro organismo. Esto contrasta con las dietas tradicionales, que a menudo sugieren pocas comidas grandes al día, generando hambre y alterando la digestión.

Para personas con obesidad, el Dr. Brugos recomienda realizar entre cinco y siete pequeñas comidas al día, lo que permite ir reduciendo el tamaño del estómago evitando dilataciones estomacales. Crítica el enfoque de reducir las comidas a dos o tres al día, ya que esto no nutre adecuadamente a nuestras células y lleva a problemas como la malnutrición y enfermedades degenerativas.

Además de proteínas y grasas, el Dr. Brugos destaca la importancia de incluir vitaminas, minerales, fibra y suficiente agua en la dieta. Las vitaminas y minerales ayudan en funciones metabólicas, la fibra es esencial para la digestión, y el agua cumple múltiples roles vitales. En conjunto, la “Isodieta” busca nutrir el organismo de manera equilibrada y continua, fomentando un bienestar integral.

La “Isodieta”, debe de adaptarse a las necesidades personales de cada individuo. Para aquellos que solo buscan mejorar su alimentación o perder algo de grasa, es suficiente eliminar calorías vacías y organizar adecuadamente los horarios de las comidas. Sin embargo, para quienes enfrentan problemas de obesidad, enfermedades degenerativas o problemas de salud, el Dr. Brugos recomienda precauciones adicionales y seguir una planificación dietética más rigurosa. En este caso, también sugiere la posibilidad de buscar orientación profesional para evitar errores comunes que pueden afectar los resultados.

El Dr. Brugos destaca la importancia de establecer horarios fijos para realizar cinco, seis o incluso siete pequeñas comidas diarias. A quienes están acostumbrados a grandes comidas es especialmente útil establecer una rutina de ingestas menores, lo que ayuda a reducir el hambre y evitar atracones. También explica que el desayuno debe ser la comida más importante, debido a las horas de ayuno durante la noche, mientras que la cena debe ser con menos o sin carbohidratos, especialmente si no se eliminan totalmente de la dieta. En realidad, la Isodieta (Iso=igual cantidad) debe de ser con 5, 6 o 7 comiditas con igual aporte de nutrientes esenciales (proteínas y grasas), con menos o sin carbohidratos.

La frecuencia de las comidas (hasta 7 pequeñas comidas) permite mantener un metabolismo estable y reducir el tamaño del estómago, particularmente en casos de megarexia o metabolismo muy bajo. La organización de los horarios es fundamental para seguir adecuadamente la dieta, y el Dr. Brugos recomienda adaptar estos horarios a la rutina de cada persona para asegurar un cumplimiento efectivo.

La «Isodieta» se centra en ingerir sólo la cantidad de proteínas y grasas que el cuerpo puede asimilar en cada comida, evitando el exceso que puede acumularse como grasa o provocar problemas renales y reumatológicos. Una persona promedio puede absorber unos 100 gramos de carne, pescado o pollo (unos 20 gramos de proteína) por comida. La cantidad adecuada de proteínas depende del volumen muscular y no del peso total, que incluye grasa corporal y ésta no necesita ser alimentada o nutrida.

Para simplificar, se categorizan tres tipos de personas:

  1. Categoría A: Mucha grasa y poco músculo. Estas personas deben consumir de 0.75 a 1 gramo de proteína y 0.4 a 0.5 gramos de grasa por kilo de peso corporal.
  2. Categoría B: Grasa y músculo en proporciones similares. Requieren entre 1 y 1.5 gramos de proteína y de 0.5 a 0.75 gramos de grasa por kilo de peso corporal.
  3. Categoría C: Mucho músculo y poca grasa. Necesitan de 1.5 a 2 gramos de proteína y de 0.75 a 1 gramo de grasa por kilo, incrementando las cantidades en casos de alto rendimiento físico y mucha musculatura.

Las grasas son esenciales para la regeneración celular, la producción hormonal, la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y la formación de colesterol, fundamental para la salud. Al contrario de lo que se suele creer, el colesterol es vital para las membranas celulares, la función hormonal, la mielina que recubre el sistema nervioso, la flexibilidad muscular y articulaciones entre otros.

Por otro lado, los carbohidratos al no aportarnos aminoácidos ni ácidos grasos esenciales para regenerar las células son solo un combustible y deben reducirse al mínimo. Aunque se asocian con energía, elevan la glucosa en sangre y pueden causar problemas si se abusa de ellos. La grasa, con 9 calorías por gramo, resulta ser una fuente de energía más estable y sin picos de insulina. Generalmente se piensa que si no tomamos carbohidratos nos quedaremos sin energía, pero esto no es cierto, la fuente de energía más inmediata es la “glucosa en sangre” y, cuando nos vamos a hacer un análisis de sangre tras 12 horas sin comer absolutamente nada, nuestra “glucosa en sangre” está en el nivel óptimo porque nuestro páncreas se encarga de mantenerla constante, comamos o no comamos carbohidratos.

Para calcular las proteínas diarias según la categoría, por ejemplo, una persona de categoría C con 70 kilos requiere entre 105 y 140 gramos de proteínas al día, repartidas entre todas las tomas. Así, la Isodieta fomenta el balance adecuado de proteínas y grasas según cada cuerpo, aunque eliminemos los carbohidratos.

Las grasas son fundamentales para el metabolismo y deben estar presentes en la dieta en tres tipos: monoinsaturadas, poliinsaturadas y saturadas. Las monoinsaturadas y poliinsaturadas, que se encuentran en aceites, pescados y frutos secos se consideran generalmente las más beneficiosas; en cambio, las saturadas, presentes en alimentos animales y en estado sólido, se consideran menos saludables. El Dr. Brugos se inclina a que las más saludables y beneficiosas son las de origen animal. Aunque las recomendaciones actuales sugieren que las grasas representan el 30% de las calorías diarias, se sugiere elevar esta proporción, dado el bajo consumo de carbohidratos y el rol crítico de las grasas en la regeneración celular y en la función cerebral.

Para una distribución ideal de macronutrientes, una dieta saludable debería incluir aproximadamente 60-65% de proteínas, 30% de grasas y solo 5-10% de carbohidratos, y más bajos en casos específicos. La reducción del consumo de grasas, promovida por muchas dietas, podría haber influido en el aumento de enfermedades degenerativas.

Las grasas se pueden incorporar consumiendo de 4 a 6 cucharadas de aceite de oliva, mantequilla o nata por día en una dieta promedio, o más en personas con alta actividad física. Además, el aceite de oliva, con su alto contenido en grasas monoinsaturadas y sin ácido alfa-linoléico, es una opción saludable avalada por numerosos estudios. Muchas enfermedades degenerativas y trastornos hormonales se deben a dietas bajas en grasa ya que las hormonas son pura grasa saturada y colesterol.

En resumen, una nutrición óptima requiere el equilibrio adecuado de proteínas, grasas y una mínima cantidad de carbohidratos, personalizando las porciones según el tipo de cuerpo y el nivel de actividad para conseguir una óptima regeneración celular, energía sostenida y bienestar a largo plazo.