Es increíble que en el mundo moderno, dominado por la tecnología y los avances científicos, el negocio de las dietas milagro haya evolucionado mucho más rápido que el estudio de la nutrición. Disminuir la cantidad de comida que ingerimos, llegando incluso al ayuno, o suprimir los macronutrientes de nuestra alimentación diaria son algunos de los alocados consejos que escuchamos a diario. Y, lo que es peor: tienen legiones de seguidores que no son conscientes de que las dietas milagro no existen ni de los perjuicios que pueden causar a su salud.

Afirmar que se deben “comer menos calorías de las que se gastan” es una irresponsabilidad que nos llega asociada al incremento de la obesidad y el sobrepeso en las sociedades de países desarrollados. Los presuntos expertos que hacen estas recomendaciones a las personas les presentan su caso y quieren adelgazar no valoran el perjuicio que puede suponer para el organismo una disminución de los macronutrientes esenciales.

El error de ayunar

Es lo que ocurre con esos productos milagrosos que prometen la pérdida de dos o tres kilos en una semana y que lo único que reducen es agua, además de tejido de los músculos y los órganos.  La misma locura es el mal hábito de ayunar durante jornadas completas o la de saltarse alguna comida para ‘compensar’ un exceso anterior, errores que en han llegado a estar tan de moda en ocasiones.

Como explico a lo largo de mi libro ‘Isodieta’, pasar largos periodos de tiempos sin ingerir alimento alguno es un fallo excesivamente frecuente. Por eso, después de la noche, es tan importante hacer un desayuno con la cantidad adecuada de proteínas y grasas que ayuden a regenerar las células de nuestro cuerpo y no un desayuno repleto de azúcares y carbohidratos o, lo que es lo mismo, supuesto ‘combustible’ que acumularemos en forma de grasa.

Algo similar ocurre con la arraigada costumbre (especialmente en muchas mujeres) de cenar cantidades ínfimas o alimentos no adecuados. Nuestro organismo responderá negativamente ante la falta de nutrientes esenciales, con lo que la presunta solución al sobrepeso terminará convirtiéndose en el problema.

El círculo vicioso negativo

¿Qué ocurre cuando una persona obesa se plantea adelgazar con la primera dieta que cae en sus manos? E insistimos: en muchas ocasiones se trata de dietas recomendadas por un amigo o por una revista de moda, pero a menudo son planificaciones incorrectas que salen de la consulta de un nutricionista.

Hay que tener en cuenta que las personas con sobrepeso están inmersas en lo que denominamos el círculo vicioso negativo, que consiste en que cuanta más grasa acumulada y menos músculo existe, más lento se hace el metabolismo y, por consiguiente, menos calorías se consumen. Por lo que, al final, desembocamos de nuevo en el primer paso. Podría representarse gráficamente del siguiente modo:

** más grasa y menos músculo=metabolismo más lento=menor gasto calórico=más grasa y menos músculo **

Para revertir este ‘círculo vicioso negativo’ es imprescindible aplicar el proceso del ‘círculo vicioso positivo’ o inverso. La clave es seguir una dieta “muy nutritiva para los músculos y órganos y nada nutritiva para la grasa”, es decir, una dieta isolipoproteica que obligue a la grasa acumulada en el organismo a actuar como combustible sin necesidad alguna de incluir los carbohidratos en nuestra alimentación. Este nuevo círculo se representaría así:

** ganar músculo y perder grasa=metabolismo más alto=mayor gasto calórico=ganar músculo y perder grasa **

Ventajas de la dieta isolipoproteica

Seguir este proceso no es sencillo ni rápido. Esa es la principal mentira de las dietas milagro: prometen una brusca pérdida de peso en un tiempo récord sin tener en cuenta los perjuicios que puede suponer para la salud. Para tener una vida saludable, sentirse mejor con uno mismo y vivir más y mejor no es necesario engañarse. Debemos ser conscientes de que:

  • Se necesitan años para despedirse de unos kilos que también llevan años acumulándose.
  • Al fortalecer el músculo se incrementa su peso y, por lo tanto, no debemos ceñirnos únicamente a los datos de la báscula para medir los resultados.
  • Se requieren al menos seis meses para la regeneración total de las fibras musculares.

Por todos estos motivos, el hecho de que la Isodieta proporcione una óptima nutrición celular es su principal ventaja. Eleva el metabolismo, por lo que, al contrario que las dietas tradicionales que tienen como amenaza el ‘efecto yo-yo’, asegura una pérdida de peso progresiva que se va incrementando paulatinamente.

Pero el principal beneficio de la Isodieta es que no se trata estrictamente de una ‘dieta’, sino que es un modo de vida saludable recomendado para personas de todas las edades que puede (y debe) mantenerse a lo largo del tiempo.

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