Que una correcta alimentación es la clave para prevenir (e incluso curar) muchas enfermedades. Parece algo que va siendo más aceptado cada día. Sin embargo, en muchas ocasiones los expertos no se molestan en cuestionar los hábitos alimenticios de sus pacientes. Incluso ni la posible relación entre una malnutrición y una dolencia. Se produce a menudo en las lesiones relacionadas con el sistema óseo. Algunos médicos se limitan a diagnosticar enfermedades ‘degenerativas’ de complicada (si no imposible) curación. Dan por hecho que son la consecuencia de procesos irreversibles debidos a la edad. Y no siempre es así.

La famosa bioquímica especializada en nutrición Ana María Lajusticia avala esta afirmación. Narra su propia experiencia con la artrosis y la osteoporosis. Después de 30 años de consultas médicas sin que ningún médico le preguntara qué comía. Un cambio en su alimentación le dio la clave sobre una dolencia. Esta tradicionalmente ha sido definida como un “desgaste de las articulaciones”. Ana María Lajusticia asegura que, “la artrosis se reduce a un problema de falta de proteínas (fundamentalmente colágeno), que es de lo que está constituido el cartílago de las articulaciones”.

También el colágeno es fundamental para luchar contra la osteoporosis. El colágeno es la sustancia que permite fijar el calcio en los huesos, en forma de fosfato de calcio. Por eso, cuando a un enfermo de osteoporosis le recomiendan consumir calcio. Si no hay simultáneamente colágeno en la matriz de los huesos, resulta imposible fijar ese calcio en los huesos. Se corre entonces el peligro de que se deposite en las arterias, pulmones, riñones y otros tejidos blandos. Esto podría originar un problema aún mayor que la osteoporosis.

 

 

 

Sin dieta para huesos: degeneración continua

 

Ana María Lajusticia destaca que “todos los tejidos de nuestro cuerpo sufren una degeneración y una regeneración continuada, día y noche”. En el caso del esqueleto, “regenerar completamente la parte viva del hueso” es un proceso que puede tardar entre 2 y 6 años. Además, se necesita que contemos con la ingesta continuada de unos determinados nutrientes. En el caso de la regeneración completa de los cartílagos, el proceso puede tardar entre 6 meses y un año. Para que esa regeneración sea lo más completa posible también resultan imprescindibles los “nutrientes esenciales proteínas y grasas».

En conclusión, tal y como se detalla en el capítulo 11 de mi libro ISODIETA, enfermedades degenerativas como la artrosis y la osteoporosis se producen a consecuencia de unos malos hábitos alimenticios. Influye una ingesta baja de proteínas y grasas mientras que el consumo de carbohidratos es elevada.

 

Dieta para los huesos y ejercicio

 

La pregunta clave es: ¿se trata de un proceso irreversible? Por nuestras muchas experiencias podemos afirmar sin lugar a dudas que en ningún caso es irreversible. Seguir los principios básicos de la Isodieta permite combatir eficazmente estos problemas. Comer alimentos ricos en proteínas fortalece el sistema óseo y articular. Al tiempo que mejora el tono muscular y los órganos internos. Si además combinamos una óptima alimentación con la práctica regular de ejercicio físico. La amenaza de sufrir artrosis y osteoporosis será mínima y se evitarán las lesiones de envergadura.

La Isodieta y un entrenamiento específico, con ejercicios suaves y progresivos pero intensos y concentrados. Permiten combatir también los problemas en la columna vertebral que están tan extendidos, y no sólo por las malas posturas o el sedentarismo. Estas lesiones tienen su origen en muchas ocasiones en una insuficiente nutrición y regeneración de los discos que separan las vértebras entre sí. Asimismo, no son otra cosa que cojines de cartílago que junto a los ligamentos y músculos, son encargados de mantener erguida la estructura de la columna vertebral.

Una alimentación con alto contenido de proteínas, grasas, vitaminas y minerales como la de la Isodieta. Junto con un entrenamiento específico y progresivo para fortalecer los músculos de la espalda. Unidas, ayudan a corregir malformaciones y a prevenir otras lesiones menos graves pero muy frecuentes, como el lumbago o la ciática.

 

La alimentación y los dientes

 

Las complicaciones que sufrimos en los huesos a lo largo de nuestra vida se reflejan en nuestra dentadura. Aunque tradicionalmente se ha defendido que el azúcar provoca caries porque afecta al esmalte de los dientes. El verdadero daño es causado por la malnutrición que supone para todo nuestro organismo ingerir grandes dosis de azúcar.

Las piezas dentales son elementos vivos de nuestro cuerpo y como tales necesitan mantenerse nutridas y sanas para evitar su deterioro.

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