“ERRORES ESTÚPIDOS” QUE HAN PASADO DESAPERCIBIDOS DURANTE DÉCADAS.

Error #9: Las necesidades mínimas diarias de proteínas son de 0,83 gr/kg

Desde 1985 (¡¡1985!!), la OMS (Organización Mundial de la Salud), viene proporcionando unas directrices en las que se recomienda una cantidad diaria de proteínas de 0,83 gramos por kilo de peso corporal. Lamentablemente, desde 1985 (29 años) parece que los pobrecitos “expertos” de la OMS no han tenido tiempo suficiente para revisarlas, investigarlas o determinar si fue una rotunda estupidez que se le ocurrió a alguien y que siguen a pies juntillas miles de otros “expertos” en todo el mundo. 

Al fin y al cabo, no tiene tanta importancia. Sólo afecta a unos “miles de millones de personas” en todo el mundo. ¿O será que todas estas organizaciones supranacionales no tienen otra utilidad que justificar el despilfarro de millones de dólares tirados por la ventana en sueldos y gastos absolutamente inútiles?

Esta recomendación absurda siempre ha sido muy cuestionada (ellos no han hecho ni caso), como podemos ver, por ejemplo, en un reciente artículo sobre las cantidades mínimas de proteínas.

Pero jamás se ha llegado a un consenso ni a una argumentación que resulte convincente. ¿Por qué? Y, ¿por quédigo que éste es otro “error estúpido”? Pues, aunque parezca mentira a primera vista, porque la recomendación de la OMS en sí misma parte de una medida de referencia “inconcreta y descabellada”.

Todos los cuerpos no son iguales

Al tomar como medida de referencia “un kilo de peso corporal” se parte de la idea absurda de que la composición química de todos los cuerpos fuera más o menos la misma. Se está tomando como única y uniforme referencia algo que es tan variable, inconcreto y diverso como personas hay en el mundo.

Un kilo de peso corporal de un atleta en plena forma física contiene mucho músculo y poca grasa y, por lo tanto, requiere “mucha proteína” para regenerarse. Sin embargo,  un kilo de peso corporal de un obeso sedentario y desnutrido contiene, por el contrario, mucha grasa y poco músculo y por lo tanto requiere “muy poca” proteína. La grasa que tenemos acumulada no necesita proteína para regenerarse ni que la alimentemos de ninguna manera. Es sólo una reserva de energía y lo ideal es que tomemos las medidas necesarias para lograr utilizarla como combustible.

Dicho de otra forma, un kilo de peso corporal de una mujer obesa y con muy poquito músculo, que tiene un 40 ó 45% de grasa corporal, puede ser  incapaz de asimilar 0,83 gr de proteína al día. Esa cifra recomendada por la OMS podría ser excesiva para ella. En mi libro Isodieta recomiendo entre 0,75 y un gramo para casos no tan extremos.

Mientras que un kilo de peso corporal de un culturista, que tiene un 6% de grasa corporal y un tono muscular impresionante, puede requerir 3 ó 4 grs. por kilo y día para regenerarse y desarrollarse adecuadamente. Luego, la referencia de una cantidad de proteínas por kilo de peso corporal sin determinar la composición de ese peso corporal resultaría absurda y errónea cualquiera que fuera la cantidad recomendada, ya que no se puede recomendar una cantidad determinada para circunstancias y requerimientos tan dispares.

Resulta evidente que las diferencias son enormes y que «un kilo de peso corporal» no es un índice fiable ni adecuado para medir las necesidades proteicas de todas las personas. Cualquier estudio que hagamos sobre una base tan descabellada e inconcreta está condenado a desorientar más que ayudar.

Las proteínas necesarias en cada comida

Pero eso no es todo… Esa recomendación de 0,83 gr de proteína por kilo y día representa, para una mujer bajita y obesa que pesa 60 kilos, unos 48 grs. de proteína que es lo que contiene una ración de pescado, pollo o chuletón de 240 grs. como los que se sirven en cualquier restaurante. La mujer de este ejemplo ingeriría toda su dosis de proteínas en una sola comida y parecería estar dentro de las recomendaciones de la OMS. Pero, en realidad, como las proteínas no se pueden guardar para utilizarlas luego, se usan o se eliminan, por su sangre circularían aminoácidos durante unas 4 horas y pasaría las otras 20 horas del día sin la nutrición necesaria para sus músculos y órganos. Perdería entonces tono muscular, bajaría su metabolismo y engordaría aún más sin poder comprender por qué.

Por lo tanto, tampoco es aceptable la recomendación de una cantidad de proteínas para “todo un día”, sino que lo correcto sería recomendar la cantidad “óptima” de proteínas para cada persona y en “cada toma” de alimentos que nos permitiera mantener uniforme la circulación de aminoácidos en sangre durante el mayor tiempo posible, como explico muy detenidamente en mi libro Isodieta.

Pero eso no es todo… Si lo que buscamos es saber la cantidad de proteínas que serían aconsejables para mantener una salud óptima, de nada nos sirve la recomendación de la OMS de la cantidad mínima diaria, cuando lo que verdaderamente necesitamos saber es la cantidad «óptima» diaria que nos permita mantener óptimamente nutridos a nuestros órganos y músculos, como también explico minuciosamente en mi libro.

Pero eso no es todo… Sabemos la importancia de ingerir proteínas para regenerar nuestras células, pero también sabemos que los trillones de células que componen todos los tejidos nobles de nuestro cuerpo no están constituidas únicamente de proteínas. Su composición incluye proteínas y grasas como macronutrientes y, para regenerarse óptimamente, necesitan “ambos” macronutrientes “esenciales”.

Atención a las grasas

Hoy ya son muchos los que empiezan a decir: ¡¡cuidado!! No se deben reducir las grasas demasiado porque son un nutriente esencial. Pero nadie hasta ahora (en los miles de libros de dietas que se han escrito) se ha atrevido a citar las cantidades adecuadas, o mejor dicho “óptimas”, de proteínas y grasas que debe ingerir cada persona en función de sus circunstancias particulares.

Yo sí me he mojado. Yo sí he sido el primero en atreverme a especificar minuciosamente las cantidades óptimas (de proteínas y grasas) que considero necesita cada persona, en función de su tipología, circunstancias y actividades. Podría ser que no haya acertado plenamente o considerado todas las opciones (nos queda tanto por aprender e investigar), pero he establecido una pauta. ¡¡Ojalá otros consigan mejorarla!!

“ESTE ES EL CAMINO QUE MARCA LA ISODIETA”

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