No todos los programas nutricionales tienen como objetivo adelgazar, sino que la meta final bien puede ser ofrecer una dieta equilibrada y nutritiva, “donde las calorías vacías estén ausentes”. Ejemplo de ello es la isodieta

Tras casi varios años de investigación, realizando programas dietéticos para deportistas y colaborando en la preparación de alimentos complementarios, el Dr. Jaime Brugos creó en 1992 un sistema nutricional propio que dio a conocer en su libro Dieta isoproteica, adelgace definitivamente, con salud. Este sistema no pone hincapié en ejercitarse continuamente, ya que, como indica el Dr. Brugos, “una persona que tiene una dieta equilibrada y sana está en su peso. A un niño que está nutrido, no hace falta decirle que haga ejercicio porque estará en movimiento continuo”.

Según indicó el Dr. Brugos en una entrevista para la revista Nexos, ningún alimento por sí sólo puede ayudar a perder peso.

«Lo único que resulta efectivo es eliminar o reducir al máximo las calorías vacías, aumentando y repartiendo adecuadamente la ingestión de nutrientes esenciales”.

“Lo que teóricamente pudiera ayudar a alguien a mantenerse delgado, no es en absoluto aplicable, no sirve absolutamente para nada, cuando se trata de eliminar kilos de grasa acumulada durante años. Para perder la grasa acumulada, lo que se necesita es una dieta que sea supernutritiva, para potenciar la salud, pero que contenga el mínimo posible de calorías vacías.”

La clave de la Isodieta: la nutrición

El objetivo de la Isodieta no es el hacer adelgazar a las personas –cosa que se produce si este es el objetivo que el paciente necesita- sino estar bien nutrido. Las investigaciones del Dr. Brugos se basan en un principio sencillo y evidente: todas nuestras células están compuestas de proteínas y grasas. De aquí se puede deducir que ni los carbohidratos de las patatas y arroz ni los de las frutas y verduras proporcionan los nutrientes esenciales que necesita nuestro cuerpo.

También señala que no hay que contar sólo las calorías que se toman al día, sino los nutrientes esenciales y calorías que nuestro organismo es capaz de asimilar en cada comida. De nada nos serviría tomar muy pocas calorías al día, si las tomamos todas juntas y pasamos el resto del día desnutridos. Por eso, el secreto está en repartirlas para elevar el metabolismo.