Las enfermedades cardiovasculares son un mal de nuestro tiempo y la peor noticia es que se señala a los culpables equivocados. En una sociedad occidental en la que se ha responsabilizado al colesterol como la principal causa de problemas de corazón, pocos son los que se atreven a reivindicar el papel de las proteínas y las grasas como nutrientes fundamentales que ayudarían a prevenir este tipo de dolencias. El error toma especial relevancia cuando nos referimos al incremento de enfermedades cardiovasculares en niños y a la necesidad de establecer unas pautas de alimentación correctas como las que promueve la Isodieta para prevenirlas.

Preocuparnos por el estado de nuestro organismo es algo que no deberíamos posponer hasta que nuestra salud nos diera un toque de atención. El cuerpo es algo que nos acompañará toda la vida y que estamos obligados a cuidar desde niños cuando se originan muchas de las enfermedades que nos pasarán factura más tarde.

Las dolencias cardíacas, que pueden conducir incluso a la muerte, son en la actualidad más frecuentes que hace cien años y se producen cada vez con mayor incidencia en personas más jóvenes. Solo en Estados Unidos, más de 1,8 millones de personas fallecieron en 1999 por un problema de corazón. Aunque se trata de un país enorme y la cifra podría no parecer tan elevada, hay que tener en cuenta que se trata del 58% (más de la mitad) de las muertes producidas aquel año.

A comienzos de los 90 se produjo un elevado incremento del colesterol en los niños americanos, y también en los españoles, que se atribuyó a la gran ingesta de comida basura (sobre todo hamburguesas) que se había introducido con los cambios en la alimentación. Pero, curiosamente, la carne es lo más sano que hay en estos establecimientos. Lo verdaderamente preocupante son las patatas fritas, las bebidas azucaradas, el pan o el kétchup (puro azúcar), los productos preferidos por los más pequeños.

¿Controlar la ira para cuidar el corazón? ¡Error!

Además de la gran mentira de la nutrición sobre las proteínas y las grasas que vengo denunciando desde hace algunos años, y que recojo en mi libro Isodieta, uno de los problemas más graves del mundo occidental es la frecuencia con la que se ignora la relación entre una deficiente alimentación y la aparición de enfermedades. Este error se repite también en el caso de las dolencias cardíacas en los niños, dolencias que algunos expertos han llegado a atribuir a la “hostilidad” o la ira de los menores.

En un estudio publicado en 2003 en la revista ‘Health Psicology’ concluían que el síndrome metabólico, que precede a las enfermedades cardiovasculares, se producía con mayor frecuencia en los niños con “altos niveles de hostilidad”. Los síntomas de este síndrome son la obesidad, la resistencia a la insulina, un elevado nivel de colesterol y la presión alta.

A partir de este estudio, los expertos aseguraban que la clave estaba en reducir el nivel de agresividad en los jóvenes para prevenir la diabetes y los problemas de obesidad con el objetivo de evitar enfermedades cardíacas. De este modo, una vez más, se confundía “la causa con el efecto”.

Ni siquiera se mencionaba la relación entre una alimentación deficiente y la debilidad del corazón. Ni la de la mala alimentación en los niños con esa hostilidad. La malnutrición en los más pequeños afecta tanto a su organismo como a sus cerebros y esto, además de complicaciones intelectuales que la mayoría veces desembocan en el fracaso escolar, les vuelve más intransigentes, rebeldes y hostiles.

Adiós al azúcar y los carbohidratos

Entonces, ¿cuál es el mejor remedio para evitar que nuestros hijos caigan en estos desórdenes y puedan sufrir, a la larga, un problema cardiovascular? La solución es muy sencilla y nuestra recomendación es instaurar los buenos hábitos lo antes posible. Una dieta isolipoproteica, que ayude a nutrir al cerebro con proteínas y grasas, es la mejor forma de cuidar también su corazón.

El primer paso (y el principal) será desterrar de los menús diarios de los niños los hidratos de carbono y los azúcares, presentes en una gran cantidad de alimentos procesados. Para ello, hay que cambiar la creencia de que los jóvenes necesitan más ‘energía’, cuando lo que realmente necesitan, por el crecimiento que están experimentando, es una mayor cantidad de nutrientes esenciales.

Nuestra recomendación es comenzar a cocinar en casa sin carbohidratos, una medida que beneficiará a toda la familia. Por otra parte, el uso de la proteína Vitality Kids como complemento, tanto para ingerir directamente como para incluirla como un ingrediente más en nuestras recetas low carb. La proteína en polvo estimula su crecimiento, refuerza su sistema inmunológico y ayuda a la producción de hormonas y a la pérdida de peso de forma saludable.

De este modo, nos aseguraremos que los más pequeños de la casa ingieren las proteínas necesarias para la correcta regeneración de las células de su organismo y sientan las bases para ser unos adultos saludables.

La verdadera razón por la que se han incrementado las enfermedades cardiovasculares ha sido todos los errores de nutrición que nos han llevado a reducir el consumo de proteínas y (exageradamente) el de grasas y a ingerir un exceso de carbohidratos. Por eso, podemos concluir que la Isodieta es un salvoconducto contra este tipo de dolencias. Mejor prevenir que tener que tomar de por vida medicamentos para enfermedades crónicas, como la hipertensión o la diabetes.

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